El cine español suma este verano una nueva apuesta de género con Ancestral, una película que se mueve entre el drama íntimo, el thriller psicológico y el terror fantástico para explorar una pregunta tan antigua como inquietante: ¿qué peso tienen las heridas familiares cuando pasan de una generación a otra? La cinta, codirigida y coescrita por Pablo Aragüés y Marta Cabrera, llegará a las salas españolas el próximo 3 de julio de la mano de 39 Escalones Films, con una propuesta que combina misterio, atmósfera rural y una mirada centrada en la experiencia femenina.
La historia sigue a Carla, interpretada por Almudena Amor, una joven embarazada que regresa al pueblo de su infancia poco antes de convertirse en madre. Lo que en principio parece un retorno a las raíces se transforma en un viaje hacia un pasado oscuro. Allí se reencuentra con su madre, a quien da vida Luisa Gavasa, y con un grupo de mujeres que parecen ser las únicas habitantes del lugar. Sin embargo, pronto queda claro que no están solas: una presencia extraña mantiene al valle atrapado bajo una maldición que se perpetúa desde hace generaciones.
El punto de partida sitúa a Ancestral en un territorio reconocible dentro del terror contemporáneo: el hogar, la familia y el linaje como espacios donde lo cotidiano puede volverse amenazante. Pero la película no parece buscar únicamente el sobresalto. Su amenaza central, la combustión espontánea, funciona como imagen física de un mal que arde desde dentro, una metáfora de los traumas silenciados y de las culpas heredadas. Carla tendrá que indagar en su propia biografía y enfrentarse al dolor familiar para intentar liberar a las mujeres del pueblo de un destino que parece inevitable.
Uno de los rasgos más llamativos del filme es su reparto principal íntegramente femenino. Junto a Almudena Amor y Luisa Gavasa aparecen Emma Suárez, Ana Fernández y Consuelo Trujillo, intérpretes de distintas generaciones que aportan al proyecto una dimensión coral. Esa decisión no es casual: Marta Cabrera ha señalado que la presencia de mujeres diversas, independientes y con historias propias era una condición esencial para construir el universo de la película. En ese sentido, Ancestral se presenta como una obra de género con vocación reivindicativa, donde el miedo no se separa de la memoria ni de la identidad.
Pablo Aragüés ha descrito la película como un thriller, una historia de terror psicológico y un drama familiar con elementos fantásticos insertados en una situación real. Esa mezcla la emparenta con una corriente del cine de terror reciente que utiliza lo sobrenatural para hablar de conflictos muy humanos. En lugar de presentar la maldición como un simple recurso argumental, la película parece convertirla en el síntoma visible de algo más profundo: la repetición de errores, silencios y cargas emocionales que se transmiten dentro de las familias.
La propuesta también llama la atención por su vínculo con Aragón. La película es una producción de Redwood Films y Extended Reality, con participación de Aragón TV, y se ha señalado que el rodaje se llevó a cabo en territorio aragonés. Ese marco geográfico refuerza el carácter aislado y casi mítico del relato: un valle detenido en el tiempo, unas mujeres que resisten y una naturaleza que parece guardar secretos. En una época en la que el cine fantástico español ha encontrado nuevas formas de dialogar con lo rural, Ancestral añade una lectura emocional y generacional a esa tradición.
Antes de su estreno comercial, el proyecto ya había despertado interés internacional al presentarse en el Festival de Cannes tras obtener el Latido Award, un reconocimiento que ayudó a situarlo en el radar de la industria. Ese recorrido previo llega ahora a las salas en un momento en el que el público español muestra una notable apertura hacia historias de género con ambición autoral. La película no solo busca inquietar, sino también ofrecer una reflexión sobre la maternidad, la memoria y la necesidad de romper ciclos dañinos.

Ancestral
En lo técnico, la ficha del filme reúne nombres que apuntalan esa identidad atmosférica. La fotografía corre a cargo de Adrián Barcelona, mientras que la música cuenta con Pilar Almalé, Álvaro Aragüés y Miryam Bright. La banda sonora y el tratamiento visual serán claves para sostener una historia que necesita sugerir tanto como mostrar, mantener la tensión y convertir el paisaje en un espacio emocional. En el terror psicológico, lo que no se ve suele ser tan importante como lo que aparece en pantalla, y Ancestral parece querer apoyarse precisamente en esa ambigüedad.
El estreno de Ancestral amplía además el mapa del cine fantástico hecho en España, un ámbito que en los últimos años ha demostrado capacidad para combinar entretenimiento, riesgo formal y lectura social. La película de Aragüés y Cabrera llega con una premisa reconocible, pero con elementos propios: un reparto femenino de peso, una protagonista marcada por la maternidad inminente, un pueblo casi vacío y una amenaza que convierte el fuego en símbolo de una herencia que debe ser confrontada.
Con estos ingredientes, Ancestral se perfila como algo más que un estreno de terror para la cartelera estival. Su interés reside en la posibilidad de usar el género para hablar de vínculos familiares, de secretos que no desaparecen y de mujeres obligadas a enfrentarse a una condena que no eligieron. Si la película logra equilibrar emoción, misterio y tensión, puede convertirse en una de las propuestas españolas más singulares de la temporada. A partir del 3 de julio, el público podrá comprobar si esa maldición ancestral encuentra por fin una forma de romperse en la oscuridad de la sala.





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