Hay series que nacen con vocación de maratón, y Él y ella pertenece claramente a esa categoría. Netflix suma a su catálogo una miniserie de suspense psicológico en seis episodios que combina crimen, secretos de pareja y ese juego de sospechas que tanto gusta al espectador que disfruta intentando adelantarse al giro final.
Inspirada en la novela His & Hers, de Alice Feeney, la ficción plantea una historia con mucho gancho: un asesinato sacude Dahlonega, un pequeño pueblo de Georgia, y dos antiguos esposos quedan atrapados en el centro del caso. Ella es Anna Andrews, una periodista con más heridas de las que deja ver. Él es Jack Harper, detective de policía y encargado de investigar un crimen que pronto empieza a tocar demasiado cerca.
El atractivo de la serie está en que nada es tan sencillo como parece. Anna regresa al lugar donde creció para cubrir la noticia, pero el viaje se convierte también en una vuelta incómoda a su pasado. Jack, por su parte, intenta mantener el control de la investigación mientras su vida personal amenaza con mezclarse peligrosamente con el expediente policial. Entre ambos hay historia, distancia, cuentas pendientes y demasiadas preguntas sin respuesta.
La gran baza de Él y ella es su mirada doble. Como sugiere el título, cada hecho puede contarse desde dos puntos de vista, y la serie aprovecha esa idea para sembrar dudas capítulo tras capítulo. ¿Qué sabe Anna? ¿Qué oculta Jack? ¿Quién está diciendo la verdad y quién está acomodando los recuerdos a su conveniencia? La ficción juega con esa desconfianza permanente y convierte al espectador en un investigador más.

Él y ella
En pantalla, el resultado se mueve entre el thriller criminal y el drama íntimo. Hay un cadáver, una comunidad aparentemente tranquila, pistas que no terminan de encajar y personajes secundarios que van ganando peso a medida que avanza la trama. Pero también hay una historia de pareja rota, de versiones enfrentadas y de heridas antiguas que regresan justo cuando todos preferirían mantenerlas enterradas.
Tessa Thompson encabeza el reparto con una protagonista compleja, ambiciosa y vulnerable, muy lejos de la reportera perfecta que siempre sabe dónde pisa. Su Anna Andrews se mueve entre la necesidad de recuperar su carrera y el miedo a enfrentarse a lo que dejó atrás. Frente a ella, Jon Bernthal aporta intensidad a Jack Harper, un detective áspero, presionado y cada vez más atrapado entre su deber profesional y los fantasmas de su vida privada.
El reparto se completa con nombres como Pablo Schreiber, Marin Ireland, Sunita Mani, Rebecca Rittenhouse y Crystal Fox, que ayudan a construir ese entorno de pueblo donde todos parecen saber algo y nadie parece contarlo todo. Cada aparición suma una posible pista, una sospecha o una nueva capa de tensión, algo fundamental en una serie pensada para mantener al público pendiente del siguiente episodio.
Como buena miniserie de misterio, Él y ella administra sus cartas con ritmo. Sus capítulos, de duración contenida, favorecen el visionado encadenado y terminan con la sensación de que siempre falta una pieza más. No busca reinventar el género, pero sí manejar con eficacia sus ingredientes más populares: pasado turbio, sospechosos cercanos, giros de percepción y una protagonista cuya propia memoria puede convertirse en terreno inseguro.
Visualmente, la serie apuesta por una atmósfera oscura y algo sofocante. Dahlonega no funciona solo como escenario, sino como un lugar del que cuesta escapar. Las calles, las casas familiares y los espacios conocidos refuerzan esa sensación de que el pasado está demasiado cerca. Es el tipo de ambientación que invita al espectador a desconfiar de una sonrisa, de una pausa o de una frase aparentemente inocente.
La propuesta encaja muy bien en la línea de thrillers recientes de Netflix basados en novelas de éxito: historias cerradas, capítulos manejables y suficientes secretos como para alimentar conversaciones después del visionado. Su punto diferencial está en el pulso entre los dos protagonistas, en esa batalla silenciosa por controlar el relato y por decidir qué versión de los hechos terminará imponiéndose.
Para quienes buscan una serie breve, intensa y con aroma a bestseller televisivo, Él y ella tiene todos los ingredientes para ocupar un fin de semana. Crimen, secretos matrimoniales, sospechas cruzadas y dos protagonistas que nunca terminan de mostrar todas sus cartas. En otras palabras: una de esas ficciones que se ven con el mando cerca, pero con pocas ganas de pulsar pausa.





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