Si algo ha demostrado HBO Max —ahora Max en muchos territorios— es que una buena serie no solo se ve: se comenta, se recomienda y, a veces, se convierte en tema de conversación durante años. Su catálogo tiene ese aire de videoclub selecto en el que conviven joyas históricas, bombazos recientes, dramas de prestigio, fantasía con presupuesto de superproducción y comedias con más filo del que parece. Elegir por dónde empezar puede ser complicado, pero también forma parte del placer: aquí casi siempre hay una serie para cada estado de ánimo.
Los clásicos que nunca pasan de moda
Hay series que no necesitan presentación, pero sí una excusa para volver a ellas. Los Soprano es una de esas paradas obligatorias: mafia, terapia, familia, culpa y cenas en las que siempre parece que alguien va a decir algo peligroso. Sigue siendo una referencia porque convirtió a Tony Soprano en mucho más que un capo televisivo: lo transformó en un personaje lleno de contradicciones, capaz de incomodar y fascinar al mismo tiempo. A su lado, The Wire conserva intacto su prestigio como una de las miradas más completas sobre la ciudad, la policía, la política, la educación y los engranajes que condicionan la vida de sus personajes.
Y si el espectador busca una serie con corazón, humor negro y una sensibilidad muy particular, A dos metros bajo tierra sigue siendo una recomendación de oro. Su punto de partida —una familia que regenta una funeraria— podría sonar sombrío, pero la serie lo convierte en una historia luminosa sobre vínculos, pérdidas y segundas oportunidades. Es uno de esos títulos que se ven con calma y se quedan mucho tiempo en la memoria.
Para quienes quieren grandes mundos y mucho espectáculo
En el terreno de la fantasía, Juego de tronos continúa siendo el gran elefante en la habitación: una serie gigantesca, discutida, espectacular y todavía muy influyente. Sus batallas, sus alianzas imposibles y sus traiciones palaciegas cambiaron la forma de consumir televisión de evento. Para quienes quieran regresar a Poniente, La casa del dragón ofrece intrigas familiares, dragones y una guerra dinástica servida con elegancia visual. Además, el universo creado por George R. R. Martin sigue expandiéndose con nuevas propuestas que mantienen viva la curiosidad de los fans.

Una noche de sofá, mando y grandes historias: HBO Max reúne clásicos, fenómenos recientes y nuevas obsesiones seriéfilas para todos los gustos
Otra apuesta perfecta para quienes buscan emociones fuertes es The Last of Us. La adaptación del célebre videojuego funciona porque no se limita a enseñar ruinas, infectados y paisajes posapocalípticos: en el fondo, lo que importa es la relación entre sus protagonistas y esa mezcla de dolor, miedo y esperanza que atraviesa cada episodio. Es una serie ideal para ver con el corazón encogido y comentar después.
Dramas con nervio, poder y mucho veneno
Si lo que apetece es una serie de diálogos afilados y personajes que se quieren tan mal como se necesitan, Succession es una apuesta ganadora. La familia Roy convierte cada comida, cada llamada y cada reunión de empresa en un combate de boxeo emocional. La serie tiene ritmo de thriller corporativo, alma de tragedia familiar y un humor negrísimo que la hace tan incómoda como adictiva.
En una línea más actual y acelerada, Industry lleva al espectador al mundo de las finanzas, donde la ambición se mezcla con noches eternas, presión laboral y relaciones que nunca son del todo limpias. Para quienes prefieren el drama médico con sensación de urgencia, The Pitt se presenta como una de las propuestas recientes más comentadas: hospital, decisiones límite y profesionales que hacen malabares entre la vocación y el agotamiento. Dos series muy distintas, pero con algo en común: no dan demasiados respiros.
Comedias con chispa y rarezas muy disfrutables
No todo va a ser sufrir frente al televisor. Hacks es una de las comedias más recomendables del catálogo porque combina carcajadas, mala leche y una relación protagonista que crece capítulo a capítulo. La tensión entre una estrella veterana de Las Vegas y una joven guionista permite hablar de fama, edad, orgullo y reinvención sin perder nunca el ritmo. En clave más meta, The Comeback merece ser rescatada como una sátira mordaz sobre la televisión, el ego y la necesidad de seguir siendo visible.
Para quienes quieren algo más gamberro, Rick y Morty sigue ofreciendo ciencia ficción desatada, humor absurdo y una sorprendente capacidad para ponerse existencialista cuando menos se espera. Y si el plan es cambiar completamente de tono, ahí están miniseries como Chernobyl, dura y precisa, o Watchmen, ambiciosa, política y visualmente poderosa. Son títulos perfectos para quienes buscan algo diferente a la típica serie de consumo rápido.
¿Por cuál empezar?
La respuesta depende del plan. Si quieres ponerte al día con los grandes nombres de la televisión, empieza por Los Soprano, The Wire o Succession. Si te apetece una noche de sofá, manta y fantasía épica, Juego de tronos y La casa del dragón son una apuesta segura. Para emociones intensas, The Last of Us funciona de maravilla. Y si buscas algo más ligero pero con mucha personalidad, Hacks puede ser tu próxima obsesión.
En resumen: HBO Max tiene ese tipo de catálogo que permite saltar de una obra maestra a un fenómeno reciente sin salir de la plataforma. Hay series para maratón, para saborear poco a poco, para debatir el final y para recomendar con entusiasmo en el grupo de WhatsApp. Y ese, al final, es el mejor síntoma de una buena plataforma televisiva: que siempre haya una nueva excusa para darle al play.





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