A medida que crece la demanda de Inteligencia Artificial, con un volumen de datos cada vez más alto, garantizar un suministro energético eficiente y fiable se convierte en un elemento decisivo. En este contexto, los superconductores de alta temperatura (HTS) emergen como una tecnología transformadora, capaz de incrementar la eficiencia al reducir de forma significativa las pérdidas durante la transmisión eléctrica.
Microsoft está analizando el potencial de los superconductores de alta temperatura para comprender cómo sus centros de datos pueden responder a las crecientes necesidades energéticas y, al mismo tiempo, avanzar en los objetivos de sostenibilidad operativa. Gracias a su capacidad para transportar electricidad prácticamente sin pérdidas, los superconductores ofrecen una ventaja.
Al permitir que la electricidad circule sin resistencia, esta tecnología realiza una gestión energética más eficiente, ofreciendo la posibilidad de incrementar la capacidad de suministro con mayor rapidez. En Microsoft seguimos estudiando cómo su adopción podría reforzar las redes eléctricas y disminuir el impacto que los centros de datos generan en las localidades cercanas. Asimismo, al requerir menos espacio para transportar grandes volúmenes de energía, los superconductores abren la puerta al desarrollo de infraestructuras más limpias y compactas. La implantación de esta innovación tiene el potencial de transformar la forma en que la energía fluye a través de la nube y de respaldar la Inteligencia Artificial junto a otras cargas de trabajo de alta exigencia. Su despliegue requiere replantear los diseños eléctricos tradicionales y la manera en que hoy se gestiona el flujo de electricidad en los centros de datos. En colaboración con partners especializados en superconductividad e integradores de sistemas, Microsoft trabaja para convertir estos avances científicos en soluciones tangibles, que aporten valor tanto a los clientes como a las localidades en las que opera.
Cómo los superconductores mejoran el rendimiento y la eficiencia de los centros de datos
El cobre y el aluminio son buenos conductores y, hoy en día, se utilizan en la mayor parte del cableado y líneas eléctricas que sustentan las infraestructuras de la nube. Sin embargo, los cables basados en superconductores de alta temperatura pueden ir un paso más allá, ya que transportan la electricidad sin resistencia. Además, son más pequeños y ligeros, no generan calor ni provocan caídas de tensión a medida que la energía circula por ellos. En el núcleo de esta tecnología se encuentran los sistemas de refrigeración escalables y de alta disponibilidad, diseñados para mantener los cables HTS a las temperaturas criogénicas necesarias, garantizando así la excelencia operativa de los centros de datos de Microsoft. En los conductores tradicionales, como el cobre, la corriente eléctrica encuentra resistencia en cada tramo del recorrido, lo que reduce la eficiencia, produce calor y limita la cantidad de energía que puede transportarse. Los materiales superconductores funcionan de forma diferente: una vez enfriados, crean un canal por el que la corriente fluye sin resistencia, eliminando pérdidas, evitando la acumulación del calor y suprimiendo las restricciones sobre la distancia a la que puede llegar la energía.
¿Por qué es especialmente relevante para los centros de datos?
La superconductividad de alta temperatura no es un concepto nuevo puesto que lleva décadas investigándose en ámbitos como la energía, el transporte o la ciencia avanzada. Aun así, es ahora cuando la evolución de los costes y de los procesos de fabricación empieza a hacer viable su adopción a la escala que requiere la nube de Microsoft.
Los centros de datos pueden beneficiarse de esta tecnología, ya que concentran enormes cargas eléctricas en espacios muy reducidos. Con los conductores tradicionales, los operadores deben elegir entre ampliar subestaciones, añadir nuevas líneas de alimentación, reducir la densidad de despliegue o frenar el crecimiento. Los superconductores rompen ese paradigma: permiten incrementar la densidad eléctrica sin ampliar la huella física, facilitando que las instalaciones modernas respondan a las exigencias energéticas de la era de la IA dentro de las mismas —o incluso menores— limitaciones de espacio.

Ruslan Nagimov, ingeniero principal de infraestructuras de Operaciones en la nube e innovación de Microsoft, junto al primer prototipo de rack del mundo alimentado con superconductores de alta temperatura (la línea superconductora puede verse sobre el rack)
Dentro de los propios centros de datos, disponer de más energía suministrada directamente a los racks permite soportar cargas de trabajo de alta densidad y alto rendimiento con mayor eficiencia. Los cables superconductores de alta temperatura, además de ser más ligeros que el cobre, son capaces de transportar corriente a mayores distancias, lo que abre nuevas vías para optimizar la distribución energética entre racks y pods, reduciendo posibles cuellos de botella. Esta visión de arquitecturas innovadoras se compartió durante el OCP Summit 2025.
En la práctica, los superconductores de alta temperatura ya han demostrado su capacidad para reducir de forma drástica el tamaño de los cables eléctricos cuando la energía se suministra directamente a un rack de servidores, dando paso así a nuevas posibilidades en la forma en que se diseña y gestiona la distribución eléctrica dentro de un centro de datos.
Incrementando la capacidad mediante infraestructuras energéticas de nueva generación
La tecnología de superconductores de alta temperatura encaja perfectamente con la visión a largo plazo de Microsoft para la nube. Con el avance de nuestros sistemas de Inteligencia Artificial, el acceso a la energía sigue siendo el principal factor limitante. La incorporación de superconductores en los sistemas eléctricos nos ayudará a desarrollar infraestructuras capaces de crecer con mayor agilidad al ritmo que marca la demanda de servicios cloud, e incluso abrir la puerta al diseño de nuevas generaciones de centros de datos en el futuro.
Para avanzar en esa dirección, se necesitan redes eléctricas modernas que permitan escalar la capacidad eléctrica de forma dinámica sin la obligación de construir infraestructuras completamente nuevas. Las líneas de transmisión superconductoras de nueva generación pueden ofrecer una capacidad sustancialmente mayor que la de las líneas convencionales al mismo nivel de tensión. Esto, a su vez, facilitaría la expansión y la interconexión de emplazamientos, acelerando la ampliación de la capacidad operativa para responder a la creciente demanda global de servicios en la nube. Los superconductores representan un cambio estructural tanto para los centros de datos como para la propia red eléctrica. No obstante, aprovechar todo su potencial exigirá revisar muchos de los supuestos tradicionales sobre los sistemas energéticos y replantear los enfoques actuales en materia de transmisión eléctrica y diseño de infraestructuras digitales.
Reduciendo el impacto en la red eléctrica y en las localidades cercanas
Los superconductores de alta temperatura reducen las pérdidas energéticas y necesita mucho menos espacio físico para el transporte de electricidad. Desde la perspectiva de la red, minimizan la caída de tensión a lo largo de las líneas de transmisión y pueden emplearse para introducir capacidades de limitación de corriente de fallo, con el potencial de mejorar la estabilidad general de la red en instalaciones de alta demanda como los centros de datos, así como en hogares, escuelas, hospitales y negocios cercanos.
Más allá de la eficiencia, esta tecnología contribuye a reducir la huella física y social de las infraestructuras eléctricas, disminuyendo su impacto sobre las comunidades locales. Además, ampliar el suministro de electricidad suele implicar un proceso complejo, que pasa por incrementar la capacidad de generación y reforzar los sistemas de transmisión y las subestaciones. A diferencia de las líneas tradicionales, que requieren corredores más amplios y estructuras más pesadas y visibles —grandes tendidos aéreos y subestaciones de gran extensión—, los superconductores de alta temperatura propician el despliegue de soluciones más compactas, discretas y mucho menos intrusivas. Estas líneas pueden transportar la misma cantidad de energía que los sistemas convencionales, pero a menor tensión, lo que reduce las distancias de seguridad y el espacio requerido para su despliegue. El resultado es un uso más eficiente del espacio, con menos afecciones durante la construcción, plazos de ejecución más cortos y una menor presión sobre el entorno y las localidades cercanas.





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