The Drifter llega como una de esas aventuras gráficas que recuerdan por qué el género point and click nunca desapareció del todo: solo esperaba una historia capaz de devolverle urgencia, peligro y ritmo. Desarrollado por Powerhoof y Dave Lloyd, el juego se estrenó el 17 de julio de 2025 y propone una mezcla de thriller noir, ciencia ficción, terror ligero y misterio sobrenatural protagonizada por Mick Carter, un vagabundo que regresa a su ciudad natal para asistir al funeral de su madre. Lo que empieza como un viaje incómodo se transforma pronto en una pesadilla: Mick presencia un asesinato, es perseguido por soldados con tecnología avanzada, muere ahogado y despierta segundos antes de morir. A partir de ahí, cada muerte deja de ser un final y se convierte en una pista.
Jugabilidad: point and click con nervio de película
En lo jugable, The Drifter mantiene la base clásica del género: explorar escenarios, examinar objetos, hablar con personajes, recoger ítems y usarlos en el lugar adecuado. Sin embargo, su gran acierto está en cómo acelera esa fórmula. No es una aventura contemplativa en la que se deambula durante horas buscando una combinación absurda; aquí casi todo empuja hacia delante. Los puzles suelen ser prácticos, relacionados con la situación inmediata y con la lógica de supervivencia de Mick: reparar algo, escapar de una amenaza, improvisar una herramienta o deducir qué conversación desbloquea el siguiente paso.

The Drifter
La muerte funciona como mecánica narrativa y como rompecabezas. En ciertas escenas de peligro, Mick puede fallar, morir y regresar unos segundos antes con la información necesaria para actuar mejor. Aunque el juego transmite tensión, no siempre exige reflejos puros: muchas secuencias avanzan cuando el jugador toma la siguiente decisión, así que conviene observar antes de hacer clic. Esa estructura convierte el ensayo y error en parte del misterio, no en un castigo gratuito.
Trucos y consejos para sobrevivir
El primer consejo es activar el resaltado de puntos interactivos si la versión lo permite. En una aventura con pixel art detallado, iluminación dramática y escenarios cargados de objetos, esta ayuda evita perder tiempo buscando el elemento exacto que se puede tocar, mirar o usar. También es recomendable examinarlo todo, incluso los objetos del inventario. The Drifter suele esconder pistas en descripciones, recuerdos o comentarios aparentemente secundarios.
Otro truco básico es hablar con todos los personajes y agotar los temas de conversación. Cuando la historia avanza, pueden aparecer nuevas opciones de diálogo con personajes ya visitados, así que volver atrás no siempre significa estar perdido: a menudo es justo lo que el juego espera. Del mismo modo, hay que revisar las notas, objetivos o temas pendientes, porque suelen indicar la pista activa sin resolver el puzle por completo.
Conviene guardar con frecuencia, sobre todo si se busca completar logros o evitar muertes no obligatorias. Aunque el autosave es útil, una partida manual antes de una escena sospechosa puede ahorrar repeticiones. Además, no hay que olvidar combinar objetos en el inventario: algunas soluciones no consisten en usar un ítem directamente sobre el escenario, sino en crear primero una herramienta improvisada.
Secretos, logros y detalles ocultos
Más que secretos tradicionales, The Drifter esconde recompensas en la curiosidad. Muchos logros dependen de acciones opcionales, referencias, conversaciones concretas o formas alternativas de resolver situaciones. Por eso, quien quiera descubrirlo todo debería evitar jugar con prisas: mirar dos veces un objeto, insistir en un diálogo o probar una interacción aparentemente absurda puede revelar un guiño o desbloquear un reconocimiento. El juego también recompensa la atención a sus temas: desapariciones, experimentos, memoria, culpa y conspiración se entrelazan con pequeños detalles visuales y frases que cobran sentido capítulos después.
Para una primera partida, lo ideal es evitar guías completas y recurrir solo a pistas suaves. The Drifter funciona mejor cuando el jugador se siente atrapado en la misma urgencia que Mick, deduciendo qué hacer con información incompleta. Si el atasco dura demasiado, antes de buscar la solución conviene seguir una rutina: revisar inventario, leer notas, hablar de nuevo con todos, visitar cada ubicación disponible y comprobar si queda algún punto interactivo sin examinar.
Un clásico moderno con identidad propia
El apartado audiovisual refuerza esa sensación de thriller sucio y urgente. El pixel art no busca nostalgia fácil, sino expresividad: luces duras, sombras densas, animaciones contundentes y una atmósfera cercana al cine de los setenta y ochenta. La banda sonora de sintetizadores y el doblaje en inglés completan una puesta en escena que hace que cada escena parezca un plano de película negra pasado por ciencia ficción pulp.
The Drifter destaca porque entiende que una aventura gráfica moderna no necesita renunciar a sus raíces para sentirse viva. Sus puzles son el pegamento de una narración intensa, sus muertes son pistas y su protagonista avanza siempre con la sensación de que el mundo se le cierra encima. Para quienes buscan trucos, el mejor es jugar con paciencia investigadora: observar, hablar, guardar, combinar y no dar nada por decorado. Para quienes buscan secretos, la clave es escuchar al juego cuando parece detenerse. Y para quienes solo quieren una buena historia, basta con subir al tren con Mick Carter y aceptar que morir, aquí, quizá sea solo el principio.





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