Entrar hoy en Resident Evil puede imponer casi tanto como abrir una puerta oxidada con la música en tensión. La franquicia de Capcom lleva décadas mezclando zombis, conspiraciones, laboratorios secretos, aldeas malditas y remakes que han devuelto a la vida algunos de sus mejores sustos. Para quien llega de nuevas —o para quien quiere rejugarlo todo con criterio— la gran pregunta no es qué arma llevar, sino por dónde empezar. Y aquí va la respuesta corta: si quieres entender la historia sin que el canon te muerda el tobillo, juega en orden cronológico, pero aprovecha los remakes modernos siempre que puedas.
La primera parada del tour del horror es Resident Evil 0. No es necesariamente el más amable para novatos, pero sí coloca las primeras piezas del desastre: Rebecca Chambers, Billy Coen y un brote que huele a Umbrella desde el primer minuto. Después toca Resident Evil Remake, la versión más recomendable del clásico de 1996. Ahí está la esencia pura del survival horror: inventario limitado, llaves rarísimas, pasillos que parecen seguros hasta que dejan de serlo y una mansión que funciona como personaje propio. Si quieres saber por qué la saga se volvió leyenda, este es el punto de no retorno.
Luego llega el bloque estrella: Raccoon City, el equivalente gamer a una noche de caos absoluto. Resident Evil 2 Remake debería ser tu siguiente partida. Es tenso, elegante, visualmente brutal y sabe actualizar a Leon S. Kennedy y Claire Redfield sin borrar el espíritu del original. A continuación entra Resident Evil 3 Remake, más directo y explosivo, con Jill Valentine intentando escapar mientras Nemesis convierte cada aparición en una alarma roja. Puede que sea más corto, pero dentro de la cronología funciona como el complemento perfecto para entender cómo cayó la ciudad.

Foto de archivo
Cuando Raccoon City ya es ceniza, toca mirar a Resident Evil Code: Veronica. Aunque durante años se ha quedado en una especie de limbo para nuevos jugadores, su importancia es enorme: Claire y Chris Redfield vuelven al centro del tablero, Umbrella sigue moviendo piezas y la saga empieza a ensanchar su escala. Después viene Resident Evil 4 Remake, el gran salto de calidad para muchos fans modernos. Leon cambia la comisaría por una aldea europea, la cámara se pega al hombro y el terror se mezcla con acción de precisión. Es menos "me quedan dos balas" y más "que no me rodeen", pero sigue siendo Resident Evil en estado premium.
La zona intermedia de la saga pide algo de paciencia y mentalidad completista. Resident Evil: Revelations sirve como puente hacia la etapa de la BSAA y recupera parte del sabor claustrofóbico con secciones en barco que funcionan sorprendentemente bien. Resident Evil 5, por su parte, abraza la acción cooperativa y se aleja del terror clásico, pero tiene peso en el canon y cierra cuentas pendientes importantes. Después, Resident Evil: Revelations 2 añade más contexto antes de Resident Evil 6, la entrega más excesiva, irregular y palomitera del paquete. No es la favorita de todos, pero si estás haciendo la ruta completa, conviene pasar por ella para ver hasta dónde llegó la saga antes de reinventarse.
Y entonces Capcom pisa el freno, apaga las luces y nos mete en primera persona con Resident Evil 7: Biohazard. La casa de los Baker fue el reinicio espiritual que muchos pedían: menos superproducción desatada y más miedo sucio, cercano, doméstico. Ethan Winters no entra como héroe de acción, sino como alguien claramente superado por lo que encuentra. Resident Evil Village continúa esa línea con más espectáculo, más criaturas memorables y una estética gótica que parece diseñada para capturas de pantalla. Juntos forman la puerta de entrada moderna más potente para quien quiera terror actual sin estudiar antes veinte años de lore.
La playlist recomendada queda así: Resident Evil 0; Resident Evil Remake; Resident Evil 2 Remake; Resident Evil 3 Remake; Resident Evil Code: Veronica; Resident Evil 4 Remake; Resident Evil: Revelations; Resident Evil 5; Resident Evil: Revelations 2; Resident Evil 6; Resident Evil 7: Biohazard; y Resident Evil Village. Si lo tuyo es ver cómo evolucionó la industria, puedes jugar en orden de lanzamiento. Pero si quieres una experiencia más limpia, con la historia avanzando de forma natural y sin saltos raros, la cronología gana la partida.
Nuestro consejo editorial es simple: no conviertas Resident Evil en una lista de deberes. La saga se disfruta mejor cuando se entiende su ritmo: primero el terror de supervivencia clásico, luego la acción bioterrorista y, finalmente, el regreso al miedo en primera persona. Los remakes son tus mejores aliados, Code: Veronica y Revelations son el contenido extra que realmente suma, y las entregas más discutidas también tienen su sitio si quieres completar el expediente. Al final, jugar Resident Evil en orden no consiste solo en seguir una cronología: consiste en ver cómo una mansión perdida acabó convirtiéndose en uno de los universos más influyentes del videojuego.





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