Con la entrada del año nuevo es habitual hacerse muchas preguntas. La llegada de un nuevo año es el comienzo de muchas cosas, pero también de la consolidación de otras. Un tema que está en todos lados es el de la inteligencia artificial. Cada vez más dispositivos la incorporan y esta, por mucho que no nos guste, parece más humana.
Los fabricantes de las grandes marcas se han dado cuenta de eso y tratan de vender sus nuevos productos apoyándose en esta inteligencia artificial. En pleno 2026 la inteligencia artificial ya no es una novedad tecnológica, se trata del tejido visible que sostiene gran parte de nuestra producción y que, a su vez, provoca nuevos problemas.
La pérdida de la creatividad empieza a ser una constante
Hasta hace no mucho, componer una canción, diseñar una campaña publicitaria o hacer una ilustración requería de gran imaginación. Hoy el proceso se ha reducido, en algunos casos, a llevar a cabo un clic. Basta con dar unas pequeñas instrucciones a la IA para que cualquier persona con una idea básica pueda obtener resultados.

A pesar de que esto pueda parecer un avance tecnológico lo cierto es que está haciéndonos retroceder en muchos sentidos. Uno de los más importantes es que el contenido creado por esa inteligencia artificial es bastante inferior al que puede realizar una persona y, probablemente, el tema más preocupante, es la pérdida de la creatividad por parte de la persona.
Un 2026 saturado de contenido sintético
Que se puedan llevar a cabo toda clase de creaciones de una forma tan sencilla acaba provocando un mundo saturado de contenido sintético. Uno de los mayores problemas de muchas compañías que trabajan por internet son las máquinas que recogen las peticiones de los clientes.
Esto no es nada nuevo y es un problema bien sabido. Basta con darse cuenta cuando una compañía ofrece una atención mejor, el momento en el que te das de alta. Cualquiera que haya contratado un producto por internet sabe las facilidades que tiene a la hora de contratarlo, hablando con un operador humano, y lo difícil que resulta resolver un problema cuando el contestador automático está de por medio.
Que los más pequeños empiecen a hacer uso de la inteligencia artificial puede convertirse en un problema con el paso de los años. Ya hemos visto en algunas noticias cómo muchos docentes están en contra del uso de la IA en las aulas ya que anula por completo la autonomía y creatividad en el pequeño.
Generar dependencia de estas máquinas desde bien jóvenes termina por limitar la imaginación de los niños. Problemas como estos sirven para abrir muchos debates en donde varias personas se preguntaban si el mundo antes era mejor sin la inteligencia artificial.
Utiliza la tecnología como espejo, no como sustituto
Este problema es mucho más grave de lo que parece y va a terminar afectando a más personas que aquellas que se sienten sustituidas por una máquina. Además del problema que supone que una máquina te quite tu trabajo, hay que añadirle que el trabajo realizado por dicha máquina es de una peor calidad.
Por este motivo este 2026 sería conveniente recordar que la mejor forma de hacer uso de esta tecnología es utilizarla como espejo, nunca como sustituto. Está muy bien preguntar a la inteligencia artificial cuanta cantidad de azúcar puedes tomar al día, pero procura contrastar con diferentes fuentes por internet por tu salud.
No es una cuestión de rechazar el progreso, ni mucho menos, se trata de no perder el control sobre el proceso creativo y sobre todas aquellas cuestiones que nos definen como humanos. Delegar nuestros problemas e inquietudes a los algoritmos de una máquina es algo que nos puede jugar una mala pasada más pronto que tarde.
Entender la situación y actuar en consecuencia es el primer paso que debemos dar si queremos que todos estos problemas no nos afecten. Este 2026 promete ser muy apasionante en cuestiones de tecnología, por lo que habrá que estar atentos para ver qué es lo que nos depara el futuro y cuántas máquinas hay de por medio.





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