La inteligencia artificial está abriendo nuevas vías para mejorar el manejo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 1. La Universidad de Sevilla participa en el proyecto TANIA, una iniciativa innovadora orientada a hacer más fácil la transición de pacientes adolescentes que tienen que asumir la responsabilidad sobre su autocuidado en el salto hacia la vida adulta, no siempre fácil ni exento de cambios emocionales y psicológicos que pueden poner en riesgo su salud.
Impulsado por la empresa Adhera Health junto a diversas instituciones académicas y sanitarias, entre las que está la Universidad de Sevilla, TANIA tiene como objetivo desarrollar herramientas digitales que faciliten una transición más coordinada, personalizada y emocionalmente sostenible. Esta línea de trabajo se alinea con las tendencias presentadas en foros internacionales como el reciente International Conference on Advanced Technologies & Treatments for Diabetes 2026, celebrado en enero en Barcelona, donde se ha presentado el proyecto.
Una app para pacientes y una plataforma para profesionales
El núcleo del proyecto es una aplicación móvil dirigida a pacientes y cuidadores, complementada por una plataforma web para profesionales sanitarios. Esta doble estructura permite conectar el día a día del paciente con la toma de decisiones clínicas.

La aplicación ofrece servicios de intervención familiar y acompañamiento, ayudando a los usuarios a definir objetivos concretos relacionados con su salud, como mejorar el control de la diabetes, aprender más sobre la enfermedad, gestionar la ansiedad o adoptar hábitos de vida saludables. A partir de estos objetivos, la app propone itinerarios personalizados compuestos por actividades prácticas y contenidos educativos accesibles.
Uno de los elementos clave es el acompañamiento mediante chat con profesionales especializados en psicología -son los denominados health coaches- que orientan al paciente, recomiendan actividades al paciente (como técnicas de relajación o hablar con alguna persona de su confianza en momentos psicológicamente difíciles) y realizan un seguimiento continuo, especialmente en situaciones de estrés o dificultades emocionales.
IA para personalizar y anticipar riesgos
La plataforma incorpora múltiples componentes de inteligencia artificial que adaptan la experiencia a cada usuario. Por un lado, personaliza los contenidos en función de variables clínicas y psicosociales, como el nivel de ansiedad, síntomas depresivos o hábitos de uso de la aplicación. Para ello, se apoya en cuestionarios y en el análisis de la interacción del paciente con la app y con los profesionales.
Por otro lado, la herramienta destinada a los profesionales sanitarios integra sistemas de visualización de datos que permiten identificar patrones y estimar riesgos, como posibles episodios de hipoglucemia. Estos sistemas clasifican a los pacientes según niveles de riesgo (bajo, medio o alto), teniendo en cuenta no solo datos clínicos, sino también el contexto familiar y social.

Además, el uso de agentes de inteligencia artificial permite automatizar distintas funciones: desde la generación de contenidos personalizados hasta la asistencia a los profesionales mediante resúmenes del estado del paciente y sugerencias de intervención. Este enfoque innovador se basa en la coordinación de múltiples sistemas de IA que actúan como "expertos" en distintas áreas.
El reto de la transición: más allá de lo clínico
Uno de los principales problemas que aborda TANIA es la falta de continuidad entre la atención pediátrica -más individualizada- y la atención en adultos, generalmente menos intensiva. Este cambio, que suele producirse entre los 14 y 20 años, coincide además con una etapa vital compleja, lo que puede provocar desajustes en el control de la enfermedad y aumentar la ansiedad, que también afecta a los índices de glucemia.
El proyecto plantea, por tanto, no solo una solución tecnológica, sino también una propuesta de guía de transición que fomente la coordinación entre profesionales de ambos niveles asistenciales y tenga en cuenta aspectos emocionales, sociales y educativos.
El papel clave de la Universidad de Sevilla
Dentro del consorcio, la Universidad de Sevilla desempeña un papel clave en la investigación y el desarrollo conceptual del proyecto. A través del grupo TIC-277 'Informática de la Salud Participativa y Personalización (PHIPE)' del Departamento de Tecnología Electrónica de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática (ETSII), liderado por Octavio Rivera, se encarga de definir cómo debe adaptarse la plataforma a las necesidades específicas de los pacientes en transición.
Su trabajo se centra en diseñar modelos teóricos y algoritmos que integren variables clínicas y psicosociales, así como en identificar los principales retos a los que se enfrentan los adolescentes y los profesionales sanitarios. Además, participa en la validación de los sistemas de inteligencia artificial, evaluando su fiabilidad, utilidad clínica y facilidad de uso en colaboración con los profesionales de la medicina. Este proyecto combina investigación avanzada con aplicación práctica, contribuyendo a sentar las bases de una medicina más personalizada y participativa, y creando un instrumento capaz de acompañar no solo la enfermedad, sino también las experiencias y necesidades de quienes conviven con ella.





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