Cuando se habla de Mario y deporte, casi todo el mundo piensa en títulos rápidos, accesibles y pensados para la diversión inmediata. Sin embargo, Mario Tennis: Power Tour —conocido en algunos países europeos como Mario Power Tennis y a veces recordado por jugadores hispanohablantes con nombres alternativos como "Mario Tennis Fever"— fue mucho más que un simple juego de raqueta para partidas rápidas. Lanzado para Game Boy Advance por Camelot Software Planning y Nintendo en 2005, este título heredó la base arcade de la saga, pero la combinó con un modo historia sorprendentemente profundo, entrenamientos, progresión de personaje y un ritmo que recordaba a los RPG deportivos portátiles. Esa mezcla hizo que destacara como uno de los juegos más completos del catálogo de la consola.
Jugabilidad: tenis arcade con alma de aventura
La gran virtud de Mario Tennis: Power Tour está en cómo combina dos ideas que, sobre el papel, parecían difíciles de equilibrar. Por un lado, ofrece partidos ágiles, con golpes fáciles de entender y un control muy preciso. Por otro, introduce una progresión constante a través de academias, torneos y minijuegos de entrenamiento. El jugador no empieza controlando a Mario, Luigi o Peach, sino a uno de los dos protagonistas originales, Ace o Clay, que deben ascender en la academia de tenis hasta medirse con las estrellas del Reino Champiñón. Ese enfoque convierte cada victoria en un pequeño paso dentro de una aventura más amplia.

Mario Tennis Fever
En pista, el sistema funciona con una sencillez engañosa. Los golpes básicos responden con rapidez, pero dominar el tiempo, la colocación y la lectura del rival marca la diferencia. Hay globos, dejadas, golpes cargados y remates, además de los llamados Power Shots, una mecánica heredada de la vertiente más espectacular de la serie. Estos golpes especiales añaden dramatismo y permiten remontadas inesperadas, aunque también exigen saber cuándo conviene guardarlos y cuándo es mejor reservarse. La clave está en no abusar: un jugador impaciente puede desperdiciar sus mejores recursos demasiado pronto.
Otro aspecto muy recordado es la variedad de pruebas de entrenamiento. No todo consiste en ganar partidos; también hay ejercicios para mejorar precisión, velocidad de reacción y control. Gracias a ese diseño, el juego enseña de forma orgánica. En vez de abrumar con tutoriales largos, obliga al jugador a practicar situaciones reales una y otra vez hasta interiorizar las mecánicas. Por eso sigue siendo un título tan recomendable incluso hoy: entiende que la mejor manera de enseñar a jugar bien es proponer retos divertidos.
Consejos y trucos para jugar mejor
El primer consejo para disfrutar de verdad este juego es no precipitarse. Aunque la estética de Mario invite a pensar en un arcade puro, aquí conviene construir los puntos con paciencia. Un peloteo bien llevado, alternando golpes largos con cambios de dirección, suele dar mejores resultados que buscar el golpe ganador desde el primer intercambio. También es importante acostumbrarse a la posición del personaje: llegar pronto a la bola permite elegir mejor el tiro y no limitarse a devolver como se pueda.
Entre los trucos más comentados por la comunidad destacan varias combinaciones útiles: el globo puede ejecutarse pulsando B y, muy rápido, A; la dejada suele hacerse con A y luego B; y el remate cerca de la red aprovecha bien la combinación de botones cuando el rival devuelve alto. Más que memorizar botones por separado, lo útil es entender para qué sirve cada golpe: el globo castiga a un rival demasiado adelantado, la dejada rompe el ritmo de fondo de pista y el remate debe reservarse para bolas realmente cómodas.
En dobles, el secreto está en no perseguir todas las bolas con los dos jugadores. Cubrir espacios, mantener una formación lógica y presionar la red en el momento justo funciona mejor que actuar de forma caótica. También ayuda mucho repetir los minijuegos de entrenamiento incluso cuando no son obligatorios, ya que mejoran el dominio del timing y hacen más fácil superar los torneos avanzados. En definitiva, este es un Mario Tennis que recompensa la práctica real y no solo los reflejos.
Secretos y desbloqueables
Parte del encanto de Mario Tennis: Power Tour está en la sensación de que siempre hay algo nuevo por abrir. Completar el modo Power Tour en dificultad normal permite desbloquear dificultades superiores, lo que alarga mucho la vida útil del juego para quienes buscan un reto más exigente. Además, superar ciertos hitos abre nuevos minijuegos y contenido extra de entrenamiento, de manera que el progreso no se limita únicamente a ver avanzar la historia.
También existe una larga lista de personajes desbloqueables que se incorporan al plantel a medida que el jugador derrota a rivales concretos en distintas canchas y torneos. Personajes como Chris, Mason, Sophia, Sasha, Paula, Elroy, Emi o Gary se suman tras vencerlos en momentos determinados, mientras que varias versiones "estrella" de personajes del universo Mario se consiguen al superar el Torneo Peach. Para muchos jugadores, este sistema fue una motivación constante: cada campeonato podía traer una recompensa tangible, y eso hacía que incluso los combates difíciles se sintieran emocionantes.
Hay además un pequeño secreto de diseño que explica por qué el juego dejó tan buen recuerdo: aunque presenta a Mario y sus amigos como gran reclamo, buena parte del protagonismo recae en personajes originales de la academia. Lejos de ser un defecto, eso permitió construir una campaña más personal, con rivales recurrentes, sensación de crecimiento y una identidad propia dentro de la saga. En otras palabras, no era solo un "Mario Tennis portátil", sino una aventura deportiva con personalidad.
Visto con perspectiva, Mario Tennis: Power Tour sigue siendo uno de los experimentos más interesantes de Camelot dentro del universo Mario. No solo ofrecía partidos divertidos y accesibles, sino también una progresión muy bien medida, un modo historia con sabor clásico y suficientes secretos como para mantener el interés durante muchas horas. Sus trucos, desbloqueables y entrenamientos no eran simples añadidos: formaban parte de un diseño pensado para que el jugador sintiera que siempre estaba aprendiendo algo nuevo. Por eso, más de dos décadas después de su lanzamiento, sigue siendo una referencia para quienes añoran los juegos deportivos portátiles con más profundidad de la que aparentaban.





Guía de San Pedro Alcántara
Comentarios
Aviso





