Lanzado originalmente en PS3 y remasterizado para PS4, The Last of Us Remastered no es solo una revisión técnica de un clásico moderno: es la confirmación de que algunas obras resisten el paso del tiempo gracias a una combinación casi perfecta de narrativa, diseño de niveles y tensión jugable. Esta edición ofrece resolución a 1080p, mejoras de iluminación y texturas, 60 fotogramas por segundo, un Modo Foto y todo el contenido descargable principal, incluido Left Behind, la expansión centrada en Ellie. El resultado es una experiencia más pulida, más fluida y todavía capaz de atrapar tanto a quienes regresan a su mundo como a quienes lo descubren por primera vez.
La jugabilidad de The Last of Us Remastered gira alrededor de tres pilares: exploración, sigilo y combate de supervivencia. Aquí no se trata de avanzar disparando sin pensar; cada bala cuenta, cada botiquín puede salvar una situación crítica y cada enfrentamiento obliga a improvisar. El juego alterna encuentros contra infectados y enemigos humanos, y esa diferencia importa mucho: los humanos suelen flanquear y presionar, mientras que los infectados castigan el ruido y los errores. Los chasqueadores, por ejemplo, son ciegos pero extremadamente letales, así que avanzar despacio, escuchar su posición y evitar movimientos bruscos suele ser la opción más inteligente.

The Last of Us Remastered
Uno de los grandes aciertos del juego es cómo convierte la escasez en una mecánica central. Los materiales para fabricar objetos —trapos, alcohol, cuchillas o explosivos— son limitados, por lo que conviene pensar antes de crear algo. Un consejo básico pero fundamental es no gastar recursos en cuanto los encuentres. A menudo merece más la pena guardar componentes para un botiquín o una bomba molotov en vez de fabricar el primer objeto disponible. También es muy recomendable explorar cada rincón del escenario: cajones, habitaciones laterales, oficinas abandonadas y viviendas semiderruidas esconden piezas para mejorar armas, suplementos para potenciar habilidades y objetos coleccionables que enriquecen la historia.
Entre los mejores trucos y consejos para jugar mejor, el primero es sencillo: usa el sigilo siempre que puedas. Agacharse, estudiar rutas y separar enemigos reduce mucho el gasto de munición. El segundo consejo es aprovechar ladrillos y botellas, dos herramientas infravaloradas que sirven tanto para distraer como para aturdir. Lanzarlas al lugar correcto puede abrir una ruta de escape o dejar vendido a un enemigo durante unos segundos. Otro truco útil es reservar la escopeta y armas potentes para momentos de auténtica emergencia, especialmente contra grupos numerosos o enemigos muy resistentes. Además, conviene mejorar las armas con criterio: la estabilidad, la velocidad de recarga y la capacidad del cargador suelen ofrecer ventajas más constantes que el puro daño bruto.
En cuanto a las mejoras del personaje, muchos jugadores principiantes sacan bastante partido a habilidades como aumentar la salud máxima, mejorar la distancia del modo escucha o acelerar la curación. También destaca la mejora relacionada con los cuchillos improvisados, especialmente útil frente a chasqueadores. Eso sí, hay una decisión táctica importante: los cuchillos no solo pueden salvarte de una muerte instantánea, también sirven para abrir puertas cerradas que esconden recursos valiosos, manuales de entrenamiento o piezas. Elegir entre usar uno para sobrevivir o guardarlo para una puerta especial es una de esas pequeñas tensiones que definen la personalidad del juego.
Los secretos de The Last of Us Remastered no se limitan a coleccionables escondidos. Parte de su encanto está en las conversaciones opcionales, las notas abandonadas y los detalles ambientales que cuentan historias sin necesidad de cinemáticas. Hay cajas fuertes ocultas, puertas bloqueadas, mesas de trabajo fáciles de pasar por alto y objetos como colgantes, cómics o manuales que recompensan a quien se toma el tiempo de mirar. A esto se suma Left Behind, incluido en esta edición, que amplía el trasfondo de Ellie y aporta más contexto emocional al conjunto. Además, la remasterización incorpora un Modo Foto y comentarios del director en secuencias, extras que para muchos fans funcionan como una ventana al proceso creativo de Naughty Dog.
En definitiva, The Last of Us Remastered sigue siendo un referente porque entiende que la supervivencia no solo consiste en resistir, sino en decidir constantemente cómo hacerlo. Su combate es duro pero satisfactorio, su exploración recompensa la curiosidad y sus secretos invitan a volver una vez más. Para quien busque un videojuego donde la jugabilidad y la narración caminen de la mano, esta remasterización sigue siendo una apuesta segura: intensa, elegante y tan inolvidable como el primer día.





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