Cuando uno piensa en videojuegos lo último que lo asocia es con el trabajo. Esto es algo normal, ya que hablamos de un tipo de ocio que habitualmente se suele llevar a cabo para desconectar del trabajo y relajarse un poco jugando.
Es precisamente por este motivo que llama la atención el hecho de que haya tantos juegos que simulan que estamos trabajando. Hay muchos videojuegos de éxito en donde tienes que regentar un supermercado en donde trabajas como cajero, en otro haces hamburguesas o tienes tu propia tienda de cómics.
Al final te encuentras trabajando en un entorno virtual. Personas que llegan a casa después de una larga jornada de 8 horas trabajando y se ponen a trabajar 3 horas más delante del ordenador. No se ponen a jugar a videojuegos para salvar al mundo, derrotar monstruos o se ponen a pilotar un coche, no, se ponen a trabajar.
El curioso arte de pagar por trabajar
Juegos en donde regentamos nuestra propia cafetería y echamos la tarde preparando cafés, reponiendo estanterías, cobrando a los clientes… Un trabajo que seguro que muchas personas llevan a cabo en su día a día y que luego emulan en un videojuego.

A pesar de que puede parecer algo contradictorio, existen algunas razones que pueden explicar este fenómeno siendo una de ellas el control. En la vida real el trabajo suele venir acompañado de estrés, horarios, problemas con los jefes y responsabilidades que no siempre se pueden manejar.
El trabajo cuando se lleva a cabo en un videojuego, todo funciona de forma diferente. En este entorno virtual los clientes nos dan menos problemas, los objetivos se encuentran muy bien definidos y el esfuerzo siempre tiene recompensa. Vamos a poner muchos cafés porque nos va a permitir abrir un establecimiento más grande, comprar una nueva cafetera o contratar más personal que nos ayude a crecer el negocio.
Aquí no tenemos la incertidumbre de la vida real, sabemos qué es lo que podemos hacer para mejorar el negocio y seguir avanzando dentro del videojuego. Se trata de un progreso visible que nada tiene que ver con la realidad en donde nos encontramos con problemas financieros, burocracia y los problemas del día a día.
Trabajar sin consecuencias en el entorno virtual
También debemos dejar una cosa clara, trabajar en estos entornos virtuales no nos acarrea ninguna consecuencia negativa. Si nos cansamos podemos parar y no pasa absolutamente nada. Si regentamos mal nuestra cafetería con empezar una nueva partida lo tenemos todo solucionado y, por supuesto, si nos apetece cambiar de trabajo, podemos hacerlo sin ningún problema tan solo cambiando el juego.
En estos videojuegos no vas a perder dinero de verdad, no pasa nada si no pagas las facturas o atiendes mal a los clientes, por lo que tampoco existe un miedo real al fracaso. Habitualmente estos videojuegos nos invitan a llevar a cabo actividades mucho más cómodas que se pueden gestionar sin estrés y que, a la larga, incluso llegan a ser gratificantes.
Muchos de estos juegos también apelan al sentimiento humano de construir y mejorar algo desde cero. Construir algo desde cero puede ser bastante satisfactorio cuando se lleva a cabo de forma correcta. No importa si se trata de empezar un negocio de restaurantes, tener tu propia tienda de videojuegos, un taller mecánico en donde reparas coches o tu propia granja.
Al final empiezas una partida con cuatro granjas mal colocadas y te acabas convirtiendo en todo un terrateniente que surte a todos los supermercados del país. Esta sensación de progreso constante es una de las mecánicas más adictivas que llevan a cabo muchos videojuegos.
A lo mejor no nos gusta trabajar, pero desde luego lo que sí que triunfa es progresar, mejorar, organizar, construir algo y sentir que controlamos una situación en donde nuestras decisiones tienen un efecto bastante importante.
En definitiva, estas tareas rutinarias en videojuegos en donde trabajamos pueden ser bastante agradables al eliminar gran parte de la frustración real potenciando únicamente la parte más satisfactoria. Sin duda se trata de una experiencia que merece la pena probar para comprender mejor el éxito que está teniendo últimamente.





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