La franquicia Resident Evil ha probado casi todos los caminos posibles en pantalla: la acción superheroica de la era Milla Jovovich, el intento de fidelidad de Welcome to Raccoon City y hasta una serie que no llegó a consolidarse. Por eso, cuando Sony reservó un hueco para el nuevo reinicio en su presentación de CinemaCon, la expectativa no era solo la de ver "otro tráiler", sino la de comprobar si, esta vez, la saga podía recuperar el nervio del survival horror que la hizo legendaria en los mandos. El encargado de abrir esa puerta fue Zach Cregger, cineasta asociado al terror contemporáneo y a la tensión sostenida, que apareció para presentar el metraje y subrayar una idea: su película quiere sentirse como un viaje directo, sin trucos estructurales, metiendo al espectador en la piel del protagonista y no soltándolo.
El tráiler —que se proyectó "solo para la sala" en Las Vegas y que más tarde se publicó como adelanto oficial— funciona como una cápsula de angustia. Arranca con Bryan (Austin Abrams), un mensajero médico, caminando entre nieve hasta una casa aislada después de un problema en la carretera. Pide usar el teléfono; la llamada insiste en no completar; y la voz, cada vez más quebrada, se superpone a un desfile de imágenes que cambian de escala sin perder el tono: graneros donde se buscan armas, un cuerpo hallado como presagio, túneles húmedos que esconden figuras demasiado quietas y, ya en plena ciudad, una persecución que culmina con cuerpos que se precipitan desde lo alto y revientan contra coches estacionados. El sonido de comunicación fallida se convierte en un metrónomo de pánico: no hay refugio, solo la confirmación de que algo se ha desatado.
La apuesta estética que deja entrever el teaser no es la de un comando impecable limpiando pasillos, sino la de un civil empujado a improvisar. Cregger ha explicado que quería un protagonista sin entrenamiento de combate, un "avatar" para el público: alguien que se equivoca, que duda y que no administra el miedo como si fuera coreografía. Esa decisión —muy cercana a la lógica de los primeros videojuegos, donde cada bala parecía valiosa— se traduce en un montaje de espacios cerrados, luz escasa y amenazas que se adivinan antes de verse. Incluso cuando el adelanto coquetea con lo espectacular (esa lluvia de cuerpos), la sensación que queda es la de una trampa: la ciudad no es un escenario para la acción, sino un laberinto hostil.
En términos industriales, el movimiento es claro. El filme llegará a los cines el 18 de septiembre de 2026, con distribución de Sony/Columbia, y Cregger firma la dirección y el guion junto a Shay Hatten. La producción corre a cargo de Constantin Film y PlayStation Productions, con un objetivo declarado desde su anuncio: reiniciar sin depender de una adaptación literal de un juego concreto, pero sin traicionar la identidad de la saga. De ahí que la sinopsis oficial hable de una historia "totalmente nueva" centrada en una sola noche que se descompone en caos; un relato lineal, "todo gas", pensado para que la atmósfera —más que el lore— lleve el volante.

Resident Evil
El reparto confirmado acompaña esa idea de "historia nueva": además de Abrams, figuran Zach Cherry, Kali Reis y Paul Walter Hauser, entre otros nombres anunciados previamente. Sin embargo, el tráiler elige el punto de vista casi exclusivo de su protagonista, como si quisiera dejar claro que la película no va de presentar una alineación de héroes reconocibles, sino de sostener la tensión desde una experiencia individual. También reserva parte de sus cartas: una criatura pálida y descomunal en el subsuelo, zombis que aparecen por ráfagas y un despliegue de gore rápido, más sugerente que explicativo. Es una táctica clásica del terror: prometer un bestiario sin enseñarlo del todo, y convertir la curiosidad en inquietud.
El efecto de la presentación es doble: por un lado, confirma que Sony quiere reposicionar Resident Evil como evento de terror en sala grande (y no como simple marca de acción); por otro, coloca a Cregger ante el escrutinio inevitable de una comunidad que conoce cada pasillo de la comisaría y cada puerta que chirría en Raccoon City. El tráiler no intenta ganarse al público con guiños obvios a Leon, Jill o Claire, sino con sensaciones: vulnerabilidad, falta de control y un mundo que parece diseñado para agotarte. Si esa promesa se sostiene más allá del minuto de avance, el reboot podría lograr algo que la franquicia llevaba años persiguiendo en imagen real: que el miedo vuelva a ser el protagonista.





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