Devil May Cry 5: Devil Hunter Edition vuelve a situar la acción de Capcom en el centro del debate entre los aficionados al hack and slash. Con combates veloces, varios protagonistas jugables y una estructura pensada para repetir misiones y mejorar marcas, el título no se limita a ofrecer espectáculo: convierte la precisión, el ritmo y la improvisación en una forma de lenguaje. En una industria dominada por mundos abiertos y experiencias de larga duración, su propuesta destaca por una idea clara: cada enfrentamiento debe jugarse como si fuera una actuación.
Un sistema de combate construido sobre la variedad
La campaña reparte el protagonismo entre Nero, V y Dante, tres personajes que responden a ritmos muy distintos. Nero actúa como puerta de entrada gracias a una combinación directa de espada, pistola y Devil Breakers, brazos mecánicos que añaden movilidad, daño y recursos defensivos. V rompe con la fórmula tradicional al combatir mediante sus familiares, lo que obliga a controlar la distancia y administrar los remates. Dante, por su parte, representa la vertiente más técnica: alterna armas y estilos en plena batalla, una exigencia que recompensa al jugador que domina el cambio constante.
El medidor de estilo es el verdadero termómetro de la experiencia. La victoria importa, pero la forma de lograrla pesa casi tanto como el resultado. Repetir ataques reduce la puntuación; variar golpes, disparos, esquivas y combos aéreos la eleva hasta el rango SSS. La dificultad Devil Hunter, asociada al espíritu de esta edición, ofrece un punto intermedio eficaz: permite aprender sin trivializar los combates y empuja al jugador a mejorar misión tras misión.
Consejos para avanzar sin perder el ritmo
La exploración, aunque contenida, sigue siendo rentable. Tras pasillos secundarios, plataformas discretas o ángulos poco evidentes pueden aparecer orbes rojos, fragmentos de orbe azul, Devil Breakers adicionales o accesos a misiones secretas. En las primeras horas conviene invertir los orbes rojos en habilidades de movilidad, mejoras de salud y movimientos básicos antes que en objetos consumibles. En Devil May Cry 5, una herramienta aprendida a tiempo puede cambiar más una partida que una ayuda puntual.
El entrenamiento también tiene peso informativo dentro del diseño. El Vacío, la zona de práctica, permite probar habilidades antes de llevarlas a una misión real. Allí se entiende mejor el alcance de un ataque, la utilidad de una esquiva o el momento exacto para cancelar una animación. Saltar, por ejemplo, no solo sirve para iniciar combos aéreos: también puede evitar golpes gracias a breves ventanas de invulnerabilidad.
Para Nero, la recomendación pasa por alternar Devil Breakers: Overture ofrece seguridad contra jefes, Gerbera amplía la movilidad y Punch Line mantiene la presión a distancia. Con V, la prioridad es no exponerse; sus invocaciones rinden mejor si el jugador lee el escenario y conserva margen de reacción. Con Dante, lo más sensato es empezar con pocas armas y estilos, consolidar reflejos y ampliar después el repertorio.
Secretos y modos que alargan la vida del juego
Entre los contenidos más buscados figuran las doce misiones secretas, ocultas tras símbolos rojos que deben alinearse desde un punto concreto del escenario. Sus pruebas obligan a derrotar enemigos en tiempo limitado, mantenerse en el aire o recolectar orbes bajo presión. Superarlas tiene impacto directo en la progresión, ya que conceden fragmentos de orbe azul que aumentan la salud máxima.

Devil May Cry 5: Devil Hunter Edition
La edición ampliada vinculada a las versiones modernas refuerza además el atractivo para veteranos con Vergil como personaje jugable y modos como Turbo, que acelera la acción, o Legendary Dark Knight, pensado para multiplicar la presencia enemiga en pantalla. Vergil introduce una lectura distinta del combate: premia la calma, la precisión y los desplazamientos limpios. Su sistema de concentración castiga la improvisación descuidada y convierte cada movimiento en una declaración de control.
Repetir misiones no es un recurso secundario, sino parte central de la propuesta. La primera vuelta permite seguir la historia; las siguientes revelan rutas, patrones enemigos y oportunidades para mejorar rangos. El Palacio Sangriento, con sus combates sucesivos, funciona como examen final para quienes aspiran a dominar personajes, tiempos y recursos durante sesiones prolongadas.
Un espectáculo que exige aprendizaje
El interés de Devil May Cry 5: Devil Hunter Edition reside en su capacidad para convertir el combate en una disciplina. Sus trucos no buscan romper el sistema, sino entenderlo: observar, variar, practicar y repetir hasta que la ejecución parezca natural. Para el jugador ocasional, es un festival de acción demoníaca; para el dedicado, una obra de precisión en la que cada rango alto cuenta una pequeña victoria personal.





San Pedro Alcántara
Guía de San Pedro Alcántara
Comentarios
Aviso





